Por Carolina Castro Gil

«Cuando terminaba la película, se abría la puerta y la ventana, unos se iban y otras se quedaban porque empezaban las ventas. Vendíamos manjar blanco o de colores, crema de las frutas en cosecha, el banano congelado, el cofio, minisigüi y leche en polvo con azúcar. Mi mamá guardaba el tarrito la plata con lo de la entrada al matiné y la juntaba con la otra plata de las ventas, y hacía las cuentas porque la ganancia era para pagar la nevera que se había sacado fiada.»
«Ya habían nacido mis tres hijos, tenía mi alma y corazón abiertos para poder apreciar la magnitud de la responsabilidad de criar los niños, pero siempre tenía presente que Dios no nos da una carga que no podamos con ella». Mi papá decía: “nacemos con una mochila, usted verá si le echa piedras o plumas”
Escribir sobre nuestras vivencias es fundamental para preservar la esencia individual y construir la identidad familiar. Al plasmar nuestras historias, desde alegrías hasta desafíos, creamos un legado tangible que trasciende el tiempo, permitiendo a las futuras generaciones conectar con sus raíces y comprender el camino recorrido por sus ancestros. Estas narrativas transmiten valores, enseñanzas y sabiduría acumulada, forjando un legado emocional que fortalece los lazos familiares y nutre el espíritu a través del tiempo.
Además de preservar el pasado, la escritura activa la construcción de la memoria familiar. Al compartir nuestras experiencias, se generan puntos de referencia para conversaciones y recuerdos compartidos, fomentando la empatía y la comprensión intergeneracional. Este acto invita a otros miembros de la familia a hacer lo mismo, creando un diálogo enriquecedor que ofrece una visión completa y matizada del pasado familiar, asegurando que las voces de quienes nos precedieron sigan resonando en el tiempo.
«Marina contando sus historias» es un relato autobiográfico que se despliega a lo largo de doce capítulos, cada uno capturando momentos significativos y trascendentales en la vida de Luz Marina Gil Vanegas, mi madre.
Todo comenzó con una chispa, encendida en el corazón de mi mamá en 2016 gracias a la invitación que le hizo mi hermana Naty a participar en el concurso de relato breve del periódico Q’hubo, con la historia de «Los tres personajes de mi barrio», no obtuvo el reconocimiento directo en aquel momento, pero sí sembró una semilla poderosa. Descubrió que llevaba dentro un universo de relatos esperando ser contados, una necesidad de expresarse a través de la escritura y dejar una huella imborrable.
Ese instante fortuito se transformó en el génesis de «Marina contando sus historias», un libro que fue publicado en 2021 como el legado vivo de su autora. En sus páginas, ella vuelca sus experiencias y vivencias con una naturalidad y sencillez que trascienden el tiempo. La confianza para plasmar estas historias surgió de la conexión íntima entre el lápiz y el papel. Así nació este proyecto, donde la propuesta de escribir a mano y la posterior transcripción digital.
Esta aventura se convirtió en un hermoso trabajo en equipo familiar, un proyecto entrañable para celebrar sus 60 años de vida. El lanzamiento del libro se erigió como una meta clara, impulsándonos a mi hermana y a mí a colaborar estrechamente. A pesar de ser un proceso detallado y extenso, cada avance mensual fue una fuente de profunda gratificación, culminando en la creación de un libro hecho a la medida de nuestra madre.
A principios de 2020, los doce relatos ya estaban transcritos y pulidos. Pero la creatividad de nuestra madre no tenía límites. Asumió el desafío de ilustrar cada capítulo, convirtiéndose así en la artista visual de su propia obra. Este detalle mágico añade una capa de autenticidad y deleite, permitiéndonos apreciar su talento tanto en la palabra escrita como en el arte del dibujo, sellando cada página con su esencia personal.
Nuestro anhelo es que «Marina contando sus historias» se convierta en una fuente de inspiración para que otros se animen a compartir sus propias historias y las de sus familias. A través de textos o dibujos, cada persona tiene una perspectiva única y valiosa para dejar un legado a sus seres queridos y al público en general.
El primer capítulo nos transporta a un evocador atardecer en su casa natal, ubicada en el barrio Trinidad de Medellín, donde la visita de tres personajes marca el inicio de un viaje en el tiempo. Este capítulo inaugural actúa como un umbral, contextualizando la vida en los años 60 y abriendo paso a la primera parte del libro, compuesta por ocho relatos.
Comenzando con «Mi nacimiento», esta sección describe los instantes previos y posteriores a su llegada al mundo, presentando a su núcleo familiar más cercano. A continuación, «La alcoba principal» nos sumerge en sus primeras memorias, describiendo el espacio donde dormían sus padres y las escenas que se vislumbraban a través de la ventana a través de los ojos de una niña de cinco años. El cuarto capítulo pinta un lienzo de la vida cotidiana, narrando las actividades principales del hogar y los negocios familiares que florecían en su casa, mientras su infancia transcurría.
El escenario se expande más allá de las paredes del hogar en el quinto capítulo, «Quinto A», que revive momentos clave de su paso por la escuela primaria. El sexto capítulo regresa a la cotidianidad familiar, detallando las labores diarias que convertían la casa en el epicentro del trabajo de todos, girando en torno al producto estrella de los Gil: los carrincheros.
«Las preguntas» marca la transición a la adolescencia de Marina, revelando las inquietudes propias del crecimiento, la expansión de su círculo de amistades y conectando con el octavo capítulo, que narra el inicio de su historia de amor, una relación que evoluciona y florece en «De mujer a madre».
La segunda parte del libro se compone de tres capítulos que exploran temáticas transversales en la vida de Marina y su familia: el deporte, el estudio y la crianza de los hijos. Estos relatos recopilan experiencias y vivencias significativas en cada una de estas áreas.
Cada capítulo se enriquece con dos ilustraciones originales, creadas a mano con lápiz y una profunda inspiración, que capturan momentos clave descritos en las diferentes secciones del libro.

Luz Marina Gil Vanegas nació el 22 de marzo de 1961 en la ciudad de Medellín, es la hija menor de Luis Eduardo Gil Velásquez y Gabriela Vanegas Flórez. Es delineante de arquitectura, esposa y madre de tres hijos. Le gusta conversar, reírse, estar tranquila, disfrutar de la naturaleza, compartir, dormir bien, coser, pintar, la carpintería, cocinar, cuidar los nietos, observar las estrellas y las nubes, y cree en un ser supremo. Siempre ha disfrutado el deporte y se preocupa por aprender.
Es una persona observadora, inquieta y curiosa. La intuición la ha aprovechado para guiarse en su camino de una manera liberal y la imaginación la ha llevado a no quejarse sino a dar lo que tiene, aunque si la presionan o tratan de acondicionarla baja su intensidad. En general es más bien tradicional, sencilla, no delega casi y la impaciencia la lleva a ser impulsiva, parece muy fuerte pero su interior no es así, es más espiritual que religiosa, es sensible, emocional y muy maternal. “Porque para adelante es para allá” es la frase que la motiva.
Puede adquirir el libro en el siguiente enlace: https://www.autoreseditores.com/libro/17824/luz-marina-gil-vanegas/marina-contando-sus-historias.html