Por Carolina Castro Gil

Esta foto tomada en la Escuela de Música de Villahermosa de la Red de Escuelas de Música de Medellín en la implementación de MusiColor Cartillas
Una de las mayores dificultades que se puede encontrar en el proceso de aprendizaje es la lectura musical con el instrumento porque el aprendiz generalmente necesita un refuerzo en lectura cuando empiezan a tocar, pues se inicia un proceso cognitivo diferente, en el que, por ejemplo, la lectura del pentagrama pasa de ser solfeada o cantada, a ser tocada. Es decir, la palabra encierra dos elementos de la música, la métrica (ritmo) y la fonética (melodía), pero al leer con el instrumento se requiere que el estudiante evolucione psico-motrizmente, en donde los movimientos que se realizan (desde el hombro hasta los dedos) son los que producen ahora el sonido, lo que en definitiva es un ejercicio neuro-psicomotor nuevo.
En la primera etapa de la iniciación instrumental es fundamental que el principiante identifique las partes del instrumento y del arco, que comprenda cómo se sujeta el arco, cómo se coloca el instrumento, cómo se realiza en general los movimientos de la mano derecha, que identifique las cuerdas al aire, entre muchas otras cosas. Esto generalmente lo aprenden de memoria, pues es muy importante la comprensión de los movimientos del cuerpo respecto a la coordinación motriz.
Simultáneamente, se debe comenzar con el reconocimiento visual y la compresión de los signos musicales generales y propios del instrumento, como los indicadores de arco abajo y arco arriba; la ubicación de las cuerdas al aire y las primeras notas en el pentagrama, las digitaciones, entre otros; y al mismo tiempo, el profesor debe revisar que los niños conozcan las principales figuras rítmicas como la negra, la blanca, las corcheas y sus silencios respectivos, etc.
La transición de la lectura musical general, realizada con la voz, a lectura musical con el instrumento, que se hace por medio de movimientos de las partes del cuerpo, no es tan sencilla, pues el principiante se encuentran con las siguientes dificultades en la lectura musical con el instrumento:
- Con relación al ritmo: además de pensar en la duración de los sonidos en relación con la velocidad del pulso, si son negras, blancas o silencios, y en la acentuación según el compás, ahora deben también agarrar correctamente el arco, tirar y empujar mientras éste pasa paralelamente al puente, realizar un golpe de arco específico, tocar en una región del arco determinada y realizar cambios de cuerdas. Los dedos de la mano izquierda también son encargados de realizar el ritmo. En esta primera etapa el ritmo va paralelo a la mano derecha, es decir, si se realiza una negra, este movimiento lo hace la mano derecha bajando o subiendo el arco sobre la cuerda y al mismo tiempo se debe pisar la cuerda con un dedo de la mano izquierda para producir un sonido diferente a las cuerdas al aire.
- Con relación a la melodía: el estudiante debe pensar en el nombre de la nota en función de su ubicación en el pentagrama; la afinación exacta de los sonidos relacionada con su nombre y a qué dedo le corresponde cada nota, sin dejar atrás la posición correcta del cuerpo en general.
Es fundamental desarrollar una buena lectura con el instrumento, pues de no hacerla, será una gran barrera a medida que el estudiante vaya avanzando técnicamente, porque la lectura con el instrumento se convertirá en un factor obligatorio para poder desempeñarse satisfactoriamente en las diferentes agrupaciones como las orquestas de cuerdas u orquestas sinfónicas y los grupos de música de cámara. Además, el estudiante que desarrolla una buena lectura musical será independiente, podrá leer piezas u obras sin ninguna ayuda del profesor y avanzar notablemente.
En un proceso de formación no se debe correr el riesgo de pasar por sistemas de notación intuitivos y no convencionales, pensando que son más directos, porque finalmente no son operativos y funcionales en el futuro ni significativos en el proceso de aprendizaje. Es mejor invertir tiempo en la iniciación musical y desarrollar la lectura musical porque de ésta manera se prepara al estudiante para ser autónomo.
Es importante el estudiante principiante tengan un acercamiento a la lectura agradable y de fácil compresión. Pues, de no tener una buena experiencia en la lectura, podrá ser evitada y empezará a aprenderse todo de memoria. Por lo tanto, es primordial el acompañamiento del profesor en ambos procesos, pues el docente de instrumento puede caer fácilmente en el error de dejar a un lado el proceso lector y concretarse exclusivamente en el desarrollo técnico-musical del instrumento.
Generalmente, el estudiante principiante no siente la necesidad de aprender a leer con el instrumento, ni valoran la importancia futura de una buena lectura musical si el profesor les dice las notas y les ayuda con el ritmo sin explicarles el cómo y el porqué. Esto puede generar que solo toquen por imitación y de memoria sin hacer el proceso de razonamiento. Lo anterior no quiere decir que la imitación y la memorización sean negativas, pues son herramientas esenciales en la enseñanza musical, siempre y cuando el estudiante sea consciente de lo que está haciendo.