Música: lenguaje de sonidos y silencios

Por Carolina Castro Gil

«Somos seres musicales desde el primer latido de nuestro corazón, quien es el encargado de iniciar el fluir del movimiento y marcar las sucesiones regulares, recurrentes, contrastantes y opuestos de la vida. Somos seres musicales capaces de contemplar, disfrutar, comunicarnos y transformar los sonidos y ruidos que escuchamos desde el susurro de la voz de nuestros padres hasta la inmensidad de ondas sonoras de nuestro entorno»

Carolina Castro Gil

Música es una palabra que genera diferentes definiciones según el seno de las culturas y es afectada por cuestiones psicológicas, sociales e históricas. Estas son algunas definiciones de música:

Coloquialmente se escucha que “la música es un lenguaje universal”, pero ¿es realmente un lenguaje? En el ámbito académico se encuentran diferentes puntos de vista, por ejemplo Ramírez (2006) cita a Fubini (1973) quien plantea la cuestión en su obra Música y Lenguaje en la Estética Contemporánea, el fragmento dice: «Hoy en día, la vieja polémica no ha visto modificados en demasía sus términos: Hanslick y Wagner, Strawinsky y Shöenberg, de una parte, los formalistas puros para quienes la música no expresa nada ajeno a ella misma y al mundo de los sonidos; de otra parte, los contenidistas para quienes la música tiene la virtud de expresar estados de ánimo, emociones, o dicho de otro modo, la música puede referirse a un mundo que no se reduce meramente a los sonidos” pp.89-90.

Por lo tanto, si es por significado, como lo toman los lingüistas, las posibilidades de avanzar en la música como lenguaje son pocas, pues las palabras significan cosas y los sonidos musicales representan cosas inmateriales que pueden ser subjetivas. Sin embargo, según Bernal, J y Calvo, M. L. (2000) a la música: «…se la describe lenguaje universal, capaz de comunicar sensaciones y emociones, aunque hay autores que creen que la música por su indefinición e incapacidad de expresar lo específico, es la más definida de las artes, ya que puede expresar tanto lo esencial como lo general o universal” p.18.

El ser humano, con el pasar del tiempo, fue creando unos signos para plasmar  visualmente los sonidos que, para ser comprendidos, se tuvieron que representar como lenguaje.  Jofré (2003), con en su libro “El lenguaje musical. Claves para comprender y utilizar la ortografía y la gramática musical”, entiende el lenguaje musical como resultado de las necesidades de los compositores para plasmar visualmente sus ideas sonoras, para que puedan ser escritas y posteriormente interpretadas. Este libro estudia los fundamentos y la teoría básica del lenguaje musical, analizando y comprendiendo su evolución y su sentido en cada momento, que es fundamental para el conocimiento de la gramática musical. (Larousse, citado en Maneveau, 1993, p.21)  menciona que la música es un sistema de comunicación sonoro y tiene una forma de graficarse por medio de signos. Por lo tanto, para mí, el lenguaje musical lo comprendo como el sistema de signos que se utiliza para plasmar/representar los sonidos y silencios.

La notación musical es un sistema de símbolos y marcas que se utiliza para representar visualmente la música. Proporciona una forma de comunicar y documentar ideas musicales, permitiendo a los compositores escribir sus composiciones y a los intérpretes interpretarlas y tocarlas. Al estandarizar la representación del tono, el ritmo y otros elementos musicales, la notación musical funciona como un lenguaje universal que permite a los músicos de diversas culturas y orígenes conectarse y compartir sus expresiones artísticas. Es una herramienta indispensable para compositores, intérpretes y educadores musicales, que facilita la creación, el aprendizaje y la interpretación de la música a lo largo de las generaciones.

Los primeros indicios de la notación musical son encontrados en los restos arqueológicos en la Antigua Mesopotamia, en donde hay constancia de que el pueblo babilónico había elaborado una teoría musical y probablemente desarrollado un sistema de notación para trasmitirla. Estos pueblos utilizaban una escritura cuneiforme (comúnmente aceptada como una de las formas más antiguas de expresión escrita). Las primeras representaciones de los sumarios se encuentran en unas tablas de periodo Uruk IV (aprox. 2800 a.C.) y no solo representaban instrumentos sino también los sonidos balg o balang (Jofré, 2003).

Guido de Arezzo (990-1050) contribuyó notablemente en el desarrollo de la notación musical. Entre sus aportes se está el desarrollo de la notación absoluta de las alturas, que permite que cada nota ocupe una posición en la pauta según la altura; fue el inventor del solfeo, sistema de enseñanza musical en donde se cantan los nombre de las notas y creó los nombres de las notas musicales, utilizados actualmente, sacados de las sílabas iniciales de un Himno a San Juan Bautista, llamado Ut queant laxis. El Himno a san Juan Bautista en latín tomado de Jofré (2003, p. 34):

Ut queant laxis
Resonare fibris
Mira gestorum
Famuli tuorum
Solve polluti
Labii reatum
Sancte loannes
.


Traducción: Para que tus siervos puedan cantar libremente las maravillas de tus actos, elimina toda mancha de culpa de sus sucios labios, oh, San Juan

En la práctica musical, la notación y los signos desempeñan un papel crucial en la transmisión y preservación de las obras. Esta necesidad de documentar y comunicar de manera precisa las intenciones sonoras de los compositores ha llevado al desarrollo de un sistema de escritura musical que, aunque complejo, permite una comunicación clara entre músicos de diferentes épocas y lugares. Este sistema de signos no solo facilita la interpretación correcta de una obra, sino que también permite el análisis y la enseñanza de la música de manera estructurada. La evolución de la notación musical desde los neumas medievales hasta las partituras contemporáneas refleja cómo la música se ha adaptado para cumplir con las demandas de precisión y expresividad, permitiendo que las composiciones trasciendan el tiempo y el espacio.

En una sinfonía, un ritmo contagioso puede inspirar alegría, mientras que una melodía melancólica puede evocar tristeza, sin necesidad de palabras. Este poder emocional de la música se basa en su capacidad para conectar con lo más profundo del ser humano, accediendo a sentimientos y experiencias compartidas. Por lo tanto, la capacidad de la música para evocar emociones y estados de ánimo universales la convierte en un medio de comunicación poderoso que trasciende las barreras del lenguaje verbal. La música, por tanto, no solo es un lenguaje de sonidos y silencios, sino también un puente entre las culturas, una herramienta para la empatía y un medio para expresar lo inefable, aquello que no puede ser capturado completamente por el lenguaje hablado o escrito.

Los invito a ver este video «DE DONDE VIENEN LOS NOMBRES DE LAS NOTAS MUSICALES. Guido D’Arezzo y el Ut Queant Laxis» del canal Cata Musical de César Muñoz


Referencias

Bernal, J y Calvo, M. L. (2000). Didáctica de la música. La expresión musical en la educación infantil. Málaga, España: Ediciones Aljibe

Jofré, J. (2003). El lenguaje musical. Claves para comprender y utilizar la ortografía y la gramática musical. Barcelona, España: Ediciones Robinbook, s. l.

Maneveau, G. (1993). Música y Educación. Ensayo de análisis fenomenológico de la música y de los fundamentos de su pedagogía. Madrid, España: Ediciones Rialp, S. A.

Ramírez, C. (2006). Música, lenguaje y educación. La comunicación humana a través de la música en el proceso educativo. Valencia, España: Tiran lo Blanch.

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