Por Carolina Castro Gil

Niños y niñas entre 6 y 12 años fueron llegando a uno de los Auditorios de la Universidad Autónoma de Bucaramanga donde los esperaba para iniciar la clase grupal. Algunos, un poco tímidos y otros más curiosos por iniciar… “¡Un saludo para todos! Coloquemos los estuches acá y vamos a afinar”, fue lo que dije para iniciar. Nos sentamos en círculo y mientras miraba sus ojos brillantes y me contagiaban son sus sonrisas, les iba preguntando sus nombres, edades, lo que más les gusta tocar y las razones por las cuales decidieron participar en el XII Festival de Instrumentos de Arco en Bucaramanga. Estos son los pasos 1 y 2 que siempre realizo para comenzar, pues necesito conocer a quien(es) voy a enseñar y muy rápidamente identificar el perfil del (los) estudiantes. Además, previamente busco más información sobre los estudiantes, eventos y sus antecedentes en general, que me ayudan a definir la justificación y a responder la pregunta: ¿para qué voy a enseñar?
“¿Ustedes conocen la canción de El Panadero?, ¿la Lechuza? o ¿tal vez acá la llaman Fray Santiago?” Pregunté a todos los niños para empezar a identificar los conocimientos previos, qué dominio tenían sobre el ritmo, la afinación y el nivel técnico en general y además fue una forma de divertirnos mientras improvisábamos con otras letras y ritmos jugando a la pregunta y respuesta y practicando la escala de Re mayor. Rápidamente fue pasando la tarde, entre recordar las posiciones en general y hacer un diagnóstico que me permitiera ordenar los objetivos para lograr durante el Festival. Antes de definir el paso 3, que son los objetivos, propósitos o competencias a desarrollar, visualizo el cierre del ciclo, proceso o proyecto, según el caso; pues mirar del futuro hacia el presente, me permite planear teniendo en cuenta el tiempo, las posibilidades, la realidad y definir los objetivos que se puedan alcanzar y demostrar.
Esa noche ya podía ordenar los objetivos y continuar en el paso 4 que es la estructuración los contenidos secuencialmente a trabajar. Revisé mi MusiColor Cartillas – Violín y separé algunas canciones y planeé lo que quería trabajar en los próximos encuentros, empaqué marcadores, fichas y otros materiales que siempre me ayudan a ejemplificar los conceptos que quiero enseñar. MusiColor Cartillas han sido diseñadas con el propósito de iniciar a los niños en el proceso de aprendizaje del violín generando estructuras y bases sólidas que permiten cubrir los aspectos: Técnico: pensar-ejecución; Repertorio: sentir-emoción; Tocar juntos: compartir-motivación; trabajando paralelamente la lectura musical con el instrumento, apoyándose en ilustraciones que favorecen y motivan la práctica. Se eligieron contenidos secuenciales equilibrando los tres aspectos, desarrollados en seis unidades cada una con actividades que refuerzan los contenidos y una tabla de medidor de logros. (Paso 5: ¿cómo voy a enseñar? Metodología y recursos).
El sábado 16 de septiembre de 2017 fue un día de intenso trabajo, los niños estaban muy atentos y logramos hacer un excelente trabajo en grupo. Todos se aprendieron la letra de las canciones, la melodía (primer violín) y el acompañamiento (segundo violín). Trabajamos los diferentes elementos de la música como el ritmo, por medio de las figuras negras, blancas, corcheas y sus respectivos silencios y la métrica de 2/4 y 4/4; la melodía y afinación a través de la escala y arpegio mayor de Re y 4 canciones de la MusiColor Cartilla Violín 1: El Globo, La Mariposita, Los Pollitos y El Panadero. También practicamos armonía, textura de melodías acompañadas y las formas musicales sencillas como a-b-(a1), canon, repeticiones, primera y segunda casillas; y elementos de expresión como dinámica forte y articulación detaché. Adicionalmente, se reforzaron temas técnicos de la mano derecha como el agarre, dirección, distribución y cambios de cuerdas y de la mano izquierda como afinación, digitación y posición en general.El domingo 17 de septiembre realizamos nuestra presentación en el Auditorio Mayor Carlos Gómez Albarrachín y los aplausos confirmaron que los objetivos de aprendizaje se habían logrados (Paso 6: ¿Qué se logró? Evaluación-cierre).
En la experiencia anterior he mencionado seis pasos fundamentales para cualquier proceso de enseñanza, y en el caso de la música, resultan especialmente relevantes para garantizar un aprendizaje significativo y motivador.
1. ¿A quién(es) voy a enseñar?
- Conocimiento del alumnado: Permite adaptar las actividades y el lenguaje a las características, intereses y necesidades de los estudiantes.
- Diversidad: Considera las diferentes habilidades musicales, ritmos de aprendizaje y estilos de cada estudiante.
- Personalización: Facilita la creación de experiencias de aprendizaje más personalizadas y significativas.
2. ¿Para qué voy a enseñar?
- Claridad de propósito: Define los objetivos generales de la enseñanza musical, como desarrollar habilidades musicales, fomentar la creatividad, o promover la expresión personal.
- Relevancia: Ayuda a establecer una conexión entre el contenido musical y los intereses y experiencias de los estudiantes.
- Motivación: Genera un sentido de propósito en el aprendizaje, al mostrar a los estudiantes cómo los conocimientos musicales pueden ser aplicados en su vida.
3. Definir objetivos, propósitos o competencias a desarrollar
- Enfoque claro: Permite diseñar actividades y evaluaciones específicas para cada objetivo.
- Progreso medible: Facilita el seguimiento del avance de los estudiantes y la identificación de áreas que requieren mayor atención.
- Satisfacción: Proporciona a los estudiantes un marco de referencia para evaluar su propio progreso y celebrar sus logros.
4. Estructura los contenidos secuencialmente
- Progreso gradual: Permite construir conocimientos musicales de manera lógica y progresiva.
- Evita la frustración: Adapta la complejidad de los contenidos al nivel de los estudiantes.
- Coherencia: Garantiza que los diferentes aspectos de la música se relacionen entre sí de manera significativa.
5. ¿Cómo voy a enseñar? Metodología y recursos
- Variedad: Permite mantener la atención y el interés de los estudiantes.
- Aprendizaje activo: Fomenta la participación y la experimentación musical.
- Adaptabilidad: Permite ajustar las estrategias de enseñanza a las diferentes situaciones y necesidades del aula.
6. ¿Qué se logró? Evaluación o cierre
- Retroalimentación: Proporciona información a los estudiantes y al profesor sobre el progreso y las áreas a mejorar.
- Mejora continua: Permite ajustar las estrategias de enseñanza para optimizar el aprendizaje.
- Cierre del ciclo: Ofrece una oportunidad para reflexionar sobre el proceso de aprendizaje y celebrar los logros.
Cada uno de estos pasos contribuye a crear un entorno de aprendizaje musical enriquecedor y efectivo. Al considerar cuidadosamente a quién se enseña, para qué se enseña, cómo se enseña y qué se logra, los profesores de música pueden maximizar el potencial de sus estudiantes y fomentar una verdadera pasión por la música.