Hola, soy Carolina Castro Gil

Carolina Castro Gil violinista

Desde que tengo memoria siempre tuve claro que quería ser mamá y profesora. Desde muy pequeña sentaba alrededor de la mesa del comedor a todos mis peluches y muñecas para enseñarles lo que había aprendido en la escuela. Pero ¿violinista o músico? jamás pasó por mi mente. ¡Pura casualidad! Recuerdo el día en que llegó la profesora Ligia al salón de séptimo grado y dijo: “Las que vayan a la audición para la Escuela de Música Santafé pueden presentar el examen de ciencias la próxima clase».

¿Aranjuez es un barrio de Medellín? Le pregunté a una compañera mientras caminábamos de la Escuela de Música Santafé de regreso al colegio, luego de haber realizado la audición en donde nos habían enseñado la canción el Juez de Aranjuez y cuya melodía no paraba de sonar en mi mente, siendo una de las primeras imágenes sonoras conscientes que me han quedado grabadas y el preludio que acompañó mi inicio en el mundo musical.

La foto fue un regalo de mi abuela Gabriela quien estuvo en un concierto que hicimos en la Acción Comunal y afortunadamente había un fotógrafo (1999) Red de Escuelas de Música de Medellín

Un día de octubre de 1998, justo cuando mi hermana Naty y yo llegamos del colegio, recuerdo que sonó el teléfono y mi mamá nos dijo: «¡Ya llegaron los instrumentos a la Escuela de Música!». Nosotras almorzamos y salimos en la bicicleta hacia la Escuela de Música que quedaba en el extremo del barrio. Estábamos muy emocionadas por conocer los instrumentos de cuerda frotada que tanto nos habían mencionado en las clases de lenguaje musical unos meses antes. «Usted podría tocar viola, pues eres de las más grandes de la Escuela» (tenía 13 años) me dijo el maestro Carlos Erazo, el nuevo profesor, y yo muy segura respondí: «yo quiero tocar violín.»

La primera melodía que toqué en el violín en una orquesta fue El Panadero«…mitad de arco, cerdas planas, peso y misma velocidad del brazo…necesitamos crear una roca de sonido para luego esculpir matices…» aún recuerdo las palabras las repetía el maestro venezolano Rubén Cova en los ensayos del semillero de cuerdas conformado por niños y jóvenes de diferentes barrios de Medellín. En diciembre de 1998, mientras cantaba el Himno a la Alegría de Beethoven y la sonoridad de una orquesta sinfónica y coro gigante me abrazaban, supe que la música sería mi aliada por el resto de mi vida. Este fue el primer gran concierto que realicé en la Red de Escuelas de Música, programa fundado por Juan Guillermo Ocampo.

Carolina Castro Gil

Estudiaba y trabaja paralelamente mientras realizaba el pregrado en música en la Universidad de Antioquia. Mi primer trabajo fue como profesora de violín en la Escuela de Música Boston de la Red de Escuelas de Música de Medellín y como tallerista de las Orquestas Sinfónicas Inicial e Intermedia (2003-2008), al mismo tiempo que tocaba en la Orquesta Sinfónica Juvenil Principal. Comencé enseñando lo que sabía como me habían enseñado, pero inmediatamente identifiqué que debía replantear, investigar y preparar mejor lo que quería transmitir y compartir, pues mis alumnos no tenían la misma edad en la que ya había iniciado el proceso musical, tenían diferentes formas de aprender y aspiraciones diferentes con el instrumento. Finalizando la carrera, me seleccionaron por audición como violinista de la Orquesta Sinfónica EAFIT (2006-2016) en la cual tuve la posibilidad ser parte de diferentes montajes sinfónicos, sinfónicos-corales, óperas, zarzuelas, grabaciones y entre otros, bajo la dirección de maestros nacionales e internacionales. Toda etapa de mi vida estudiante-profesora-intérprete fue como una montaña rusa, pues estuvo llena de experiencias, viajes, encuentros, vivencias caracterizadas por altibajos que me fueron forjando en diferentes aspectos personales, sociales, emocionales y profesionales.

Carolina Castro Gil violinista

En la noche de mi recital de grado, mis sentimientos y emociones se multiplicaron. Iban de un extremo a otro: felicidad, alegría, inspiración, gratitud, valentía, nostalgia, aceptación, cansancio, nerviosismo… Estaba cerrando una gran etapa de mi vida, y un abanico de posibilidades comenzaba a abrirse ante mí. Mi mente y mi corazón estaban llenos de pensamientos, preguntas y profundas reflexiones sobre el violín, la música, las orquestas, la educación, la vida y mi futuro. Más de una década después, siento una inmensa satisfacción por haber comprendido, liberado y trascendido esas emociones, permitiéndome explorar, descubrir y vivir la música más allá del violín. Ahora sé que ejercer mi profesión va mucho más allá de lo que me enseñaron en la universidad; es fundamental mantener el equilibrio entre lo que soy, lo que pienso y lo que creo, y sé que siempre estaré en continua evolución.

Tenía claro que quería hacer una maestría, pero no sabía en qué. Los borradores de las cartillas que había estado construyendo, mi amor por la enseñanza y el análisis de varios aspectos profesionales, entre otros motivos, me impulsaron a realizarla en Educación, convirtiéndose en una nueva etapa para explorar, investigar y abrir nuevas puertas en mi formación. Pasé de estudiar escalas, dobles cuerdas, golpes de arco, repertorio de violín, armonía y contrapunto a aprender sobre el aprendizaje humano, teorías del aprendizaje, métodos y estrategias de enseñanza, diseño curricular… Ahora, me siento muy satisfecha de ejercer mi profesión combinando ambas disciplinas: Música y Educación.

Cuando estaba culminando mi tesis de grado de la maestría, titulada «Mejoramiento de la lectura musical mediante la interpretación y comprensión de dibujos», (que fue implementada en el Instituto Musical Diego Echavarría donde trabajé entre 2010 y 2017), empecé a imaginar proyectos que combinaran música, cultura y educación. En 2013 fui cofundadora en Gestar Cultural con la meta de generar sostenibilidad e innovación para el sector cultural. Logramos establecer puentes de internacionalización y creamos productos y servicios que facilitaban el acceso y la democratización de la cultura, al impulsar proyectos, gestionar recursos, coordinar y brindar asesorías. Gestar Cultural fue un punto de conexión entre artistas, el Estado y empresas, generando oportunidades de negocio para el sector musical (2013-2020).

Mi labor pedagógica es el fruto de años de observación y reflexión en diversos entornos: desde la enseñanza personalizada hasta la práctica orquestal, transitando por sectores públicos y privados. Esta sistematización de experiencias me permitió dar vida a propuestas editoriales que hoy transforman el aprendizaje musical:

Juguemos con la Orquesta Sinfónica: Un universo didáctico que invita a los niños a explorar las familias de instrumentos a través del juego, la observación y la creatividad. Es una puerta de entrada lúdica y colorida al maravilloso mundo sinfónico

MusiColor Cartillas: Una metodología estructurada diseñada para lograr resultados eficaces en la iniciación de la Familia de Cuerda Frotada (violín, viola, violonchelo y contrabajo). Su valor diferencial radica en su versatilidad: funciona con éxito tanto en la enseñanza particular como en la práctica colectiva orquestal.

En 2017, asumí la coordinación académica de Educación Continua en Música en la Universidad EAFIT donde realicé funciones de gestión administrativa, formulación de programas académicos, desarrollo artístico de las propuestas y luego acompañamiento logístico de los programas. Este rol me permitió integrar mis experiencias musicales, educativas y de gestión cultural, ampliando y profundizando en distintos géneros, enfoques y aspectos de la música, así como su relación con otras áreas del conocimiento. Cada semestre, junto con el equipo docente, creamos y desarrollamos nuevos proyectos musicales.

En 2020, mientras disfrutaba de los primeros meses de vida de Juan José, acompañaba a Maria Clara en el grado escolar de transición a través de las pantallas, y mi esposo grababa para la Orquesta Sinfónica EAFIT, ambos dando clases virtuales, me di cuenta de que la forma de enseñar y aprender había cambiado. La transformación de la música y su enseñanza-aprendizaje se ha ido alineando con las necesidades de las nuevas generaciones. Tanto instituciones como docentes, estudiantes y sus familias estamos comprometidos en evolucionar con las demandas actuales, conscientes de las habilidades que los niños, jóvenes y adultos deben desarrollar para el futuro, que sin duda estará en constante cambio y acelerada transformación. Por eso, MusiColor Cartillas ha evolucionado, convirtiéndose en el Curso Virtual de Violín para principiantes, diseñado para quienes desean iniciar el proceso de aprendizaje del instrumento, construyendo bases sólidas y abarcando tanto los elementos musicales como los aspectos transversales del violín, todo ello alineado con las nuevas formas de enseñar y aprender.

El 2025 marcó un capítulo de grandes transformaciones. Fue el año en que celebramos los grados de mis hijos, Maria Clara y Juan José, y en el que vi nacer mi libro: Viaje a Colombia: cualidades del sonido y conceptos musicales. Este ciclo personal coincidió con un giro emocionante en mi carrera: tras 18 años de crecimiento en la Universidad EAFIT —desde mis inicios como violinista en su Orquesta Sinfónica hasta mi rol como Coordinadora Académica— inicié un camino inspirador en Comfama como responsable de Programación Cultural. En esta organización, he encontrado un propósito que resuena con mis ideales: transformar vidas en Antioquia a través del arte. En esta nueva etapa, mi universo se ha expandido desde la música hacia las artes escénicas, el cine y las exposiciones. Hoy, articulo la agenda de nuestros centros culturales con una visión basada en la sinergia y la curaduría. Esta labor se nutre de mi experiencia de siete años como jurado en convocatorias culturales nacionales e internacionales, una faceta que me permite conectar con diversas expresiones artísticas. Para mí, la cultura es el motor que eleva el espíritu; por ello, mi compromiso es seguir creando puentes significativos entre el arte, la formación y nuestras comunidades.

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